Primera edición Programa EMPRENDIMIENTO para profes de yoga
Después de 6 años viviéndolo en mi propia piel
En los dos últimos correos he contado un programa que he creado de emprendimiento, redes sociales y comunicación.
Y quiero contarte cuál es el verdadero motivo de haberme decidido por crearlo.
Bien,
Ayer recibí un mensaje en Instagram de una chica.
Decía así:
“Muchas gracias por todo lo que comunicas. Es tan difícil no compararse, al menos para mí, tantas cosas que me vienen a la mente. Síndrome del impostor, no tener el físico que se muestra en redes, no ser esto o aquello…”
Y tal cual lo que decía esta chica han sido los pensamientos que me han acompañado a mi durante estos años.
Me he pasado años abriendo Instagram, viendo a otras profes con cuerpos que parecían sacados de revistas, con miles de seguidoras, con discursos pulidísimos…
y me decía a mí misma “yo no sirvo para esto”.
Me formaba en emprendimiento y siempre pensaba: “nunca seré capaz de vivir de esto”.
Síndrome de la impostora.
Comparación constante.
Sensación de no ser suficiente.
Y el tema amiga, es que cuando emprendes, eso no se va.
Cuanto más visible te haces, más fuerte aparece.
Cuanto más éxito tienes, más miedo te da que se descubra que en realidad eres “una cualquiera”.
Yo lo viví durante años.
Con todas las medallas en el currículum y con las cifras subiendo, en mi cabeza seguía habiendo una voz que me decía que no me lo merecía. Que tarde o temprano se iba a dar cuenta todo el mundo. Que no era tan buena como parecía.
Y por eso, fíjate qué cosas tiene la vida, hace unos años decidí formarme también como coach.
No para “coachear” a nadie.
Para “coachearme” yo.
Para entender qué me pasaba en la cabeza cuando abría Instagram y se me caía el ánimo. Para identificar las creencias que llevaba arrastrando desde la infancia. Para aprender a separar lo que era cierto de lo que era una historia que mi mente se estaba contando.
Y desde que hice ese trabajo, que sigo haciendo, porque no es algo que se termina, mi empresa, Blue Bamboo empezó a ir bien.
No porque aprendiera más marketing.
Porque empecé a creerme válida.
He visto a chicas con estrategias buenísimas que no facturan porque no se creen merecedoras de cobrar.
He visto a chicas con redes preciosas que no convierten en alumnas porque cuando alguien les pide hora se les paraliza el dedo encima del “responder”.
He visto a profes con un don inmenso que se quedan en cuatro horitas semanales porque la voz interior les dice “más que esto no, más que esto sería pretencioso”.
No es un problema de estrategia.
Es un problema de creerte que tu trabajo vale lo que vale.
Y por eso, cuando me lancé a crear este programa, supe que no podía ser solo de marketing, redes y números.
Tenía que ser también de eso.
De acompañarte a desmontar las creencias que te están frenando.
De ayudarte a poner precio sin culpa.
De que aprendas a verte como te ven tus alumnas, no como te ves tú en tu peor día.
De que entiendas que casi todo lo que te impide crecer no es una falta de fórmula.
Es una idea que llevas creyendo desde hace tantos años, que ya ni la cuestionas.
Cada vez que termina una formación mía, me llegan mensajes de alumnas diciéndome lo mismo.
Que lo que más se llevan no es el módulo X o la plantilla Y.
Es haberse dado cuenta de que su techo no estaba donde ellas pensaban.
Que podían más.
Que se merecían más.
Que el problema no era el sector, ni el algoritmo, ni la competencia.
Que el problema era una idea suya. Y que ya no la tienen.
Por eso este programa va a tener mucho de eso.
Estrategia, sí. Marketing, sí. Redes, finanzas, marca personal, todo eso, sí.
Pero también un trabajo más profundo.
El de creerte que vales para esto.
Que tu yoga importa.
Que tu manera de enseñar tiene cabida en el mundo.
Porque si no, lo demás no sirve.
Pues eso,
que si todo esto resuena, he estado ahí. Y no eres la única. Y juntas vamos a crear proyectos increíbles para poder vivir, y BIEN de esto.
Te dejo un formulario para que me cuentes un poco más en qué punto estás y pueda ver si este programa te ayudará.
PD: A la chica que me escribió ayer, ojalá lea este correo. Y ojalá entienda que lo que siente lo hemos sentido todas. Y que hay otra orilla.
PD2: La estrategia más rentable es creerte que mereces vivir bien de tu profesión. Lo demás es construir desde ahí.


